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«Sentí horrible, todo temblaba»

Caos, al menos 138 muertos y decenas de edificios derrumbados ha dejado el terremoto de 7.1 grados Ritcher en México, justo a 32 a años del que mató a más de 10 mil personas en 1985
El País
Entre lágrimas, Elsa Aberte, una joven del barrio de la Roma, miraba el edificio en donde vive. Tras el terremoto de la semana pasada la construcción quedó dañada. Ella no estaba en el inmueble durante el sismo de este martes pero volvió corriendo para ver si su hogar había resistido. “Sentí horrible, todo temblaba”, decía entre sollozos.
Sí. Al terremoto de este martes en México le ha seguido el caos. La gente ha salido de los edificios de la capital mexicana y ha inundado las calles. Algunos para ayudar a quienes quedaron atrapados en edificios y otros a conseguir equipo de auxilio. El centro y el sur de la ciudad han sido los más afectados por el sismo de 7,1 grados que volvió a sacudir el alma de los mexicanos exactamente 32 años después del terremoto de 1985. Las escenas en las calles han sido similares a las de aquella tragedia: derrumbes, ambulancias, gritos y pánico.
Y lo peor. Al menos 138 personas han fallecido en diferentes zonas —36 de ellas, en la capital del país—, según la Agencia de Protección Civil, aunque se espera que la cifra aumente con el paso de las horas. En Ciudad de México se han derrumbado al menos 44 edificios en distintos lugares de la ciudad. El jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, ha declarado emergencia nacional. El sismo se produce el día en que se cumplen 32 años de la peor tragedia que ha vivido México, un terremoto que causó cerca de 10.000 muertos.
Miles de personas entraron en crisis por la tragedia nacional / Foto Internet
Viviana Ortiz, vecina de la calle de Monterrey, vio venirse abajo su vivienda. «El bloque se desplomó de forma horrible, por completo. Se levantó una enorme nube de humo y se escuchó un trueno escalofriante», contaba.
Algunas personas han acudido al auxilio de quienes han quedado atrapados entre los cimientos de las construcciones. Con palas y garrafas de agua algunos voluntarios han comenzado la búsqueda de supervivientes. Grupos del Ejército mexicano y la Marina participan en las operaciones.
En la colonia Roma la gente pedía silencio alrededor de los edificios colapsados para intentar escuchar algún ruido de auxilio. En las afueras del Sanatorio Durango estaba Amado Ortiz. “El hospital olía mucho a gas, debía de haber fugas. Los médicos han sido extraordinarios, muy valientes”, contaba Ortiz, cuya esposa estaba en labor de parto cuando el terremoto arreció. Su hijo nació en la calle.
Uno de los puntos críticos que ha movilizado a los mexicanos ha sido la escuela Enrique Rebsamen, en Coapa, al sur de la ciudad, donde los medios mexicanos reportan que algunos niños quedaron atrapados en los escombros del colegio.
Las principales calles de la Ciudad de México han permanecido cerradas al tránsito desde la emergencia. La Avenida Insurgentes, la calle que divide la urbe de norte a sur, se volvió peatonal durante varias horas. El servicio de metrobús fue suspendido en esta larga vía, mientras que el metro de la capital sufrió algunos cierres debido a que el suministro eléctrico falló en al menos cinco líneas. Un par de horas más tarde el servicio volvió a funcionar. Los viajes en metro y el tren suburbano (cercanías) serán gratuitos durante el resto del día.
Escenas como esta se sucedieron por miles a lo largo de la jornada de este martes / Foto Internet
En la avenida Paseo de la Reforma, una de las más emblemáticas de la ciudad, cientos de personas salieron de los rascacielos tras el terremoto. La mayoría tuvo que esperar dentro de los edificios hasta que el movimiento de la tierra se detuvo.
El sismo, con epicentro en los límites de Morelos y Puebla, ha retumbado enormemente, con mayor fuerza que el de hace dos semanas. A diferencia de entonces, las alarmas sísmicas no funcionaron en esta ocasión. Dos horas antes del sismo se había realizado un simulacro en la capital, una práctica habitual desde el terremoto de 1985. Ha habido cortes en el servicio eléctrico y en el servicio de telefonía. Funcionarios de Protección civil advierten a la población de que hay fugas de gas. «¡No fumen! ¡Hay fugas de gas!», gritaban los socorristas mientras corrían por la calle.
La solidaridad, como en el 85, se manifestó en el pueblo mexicano. Miles de voluntarios se sumaron a las tareas de rescate / Foto Internet
El presidente del país, Enrique Peña Nieto, ha convocado al Comité Nacional de Emergencias para evaluar la situación y coordinar las acciones. Peña Nieto ha anunciado el despliegue de 3.000 militares en la capital. Un gran número de voluntarios se ha sumado a las tareas de desescombro en busca de posibles víctimas, ya que las autoridades locales temen que haya un gran número de personas atrapadas.
La magnitud del seísmo ha derivado en mensajes de apoyo por parte de líderes internacionales como el colombiano, Juan Manuel Santos, que ha expresado su «solidaridad» con el Gobierno y el pueblo mexicano. También se ha pronunciado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump: «Dios bendiga al pueblo de Ciudad de México. Estamos con vosotros».
El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, ha trasladado su apoyo y su solidaridad a México y ha dicho seguir «con atención» la información sobre los daños materiales y humanos que el potente terremoto ha causado, según ha escrito en un mensaje en su cuenta personal de Twitter.
Hasta el presidente de EU mostró algo de un lado amable desconocido: God bless the people of Mexico City. We are with you and will be there for you. Dijo en su Twitter — Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 19 de septiembre de 2017
 
Las barcazas en el área turística de Xochimilco  se bambolearon peligrosamente con la sacudida / Foto Internet

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