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Perdidas por 120 mdd por quiebra de Tyson   

En Lexington, Nebraska, el despido el cierre y cese de los 3,200 empleados de la Tyson virtualmente colapso a esa ciudad de 12 mil habitantes

Miles de familias en la incertidumbre en esta ciudad y sus alrededores

Redacción AM de Amarillo 

Amarillo, Tx.- Este martes 20 de enero quedará marcado en el calendario de Amarillo como el día en que el motor económico de la región sufrió un síncope: Más de 1,761 empleados de la Tyson Foods cruzaron las puertas de la fábrica por última vez. 

El despido que se concretó este martes, de casi la mitad de los alrededor de 4,000 trabajadores de la procesadora de carne, desata un terremoto económico y social que deja a miles de familias en la incertidumbre y ha encendido un debate político de alcance nacional.

Calculos de Inteligencia Artificial estiman que aunque Amarillo tiene una economía diversificada, la pérdida de los 1,761 empleos directos generará un impacto inmediato en el consumo local, si se considera un salario promedio de $52,000 anuales (incluyendo beneficios).

La región dejará de percibir unos $92 millones de dólares en salarios al año y alrededor de 30 millones más en vivienda, alimentos y servicios por lo que el impacto económico total para el área de Amarillo y sus alrededores podría superar los $120 millones de dólares anuales en pérdida de actividad económica y una caída significativa en los impuestos sobre las ventas locales, lo que afectará presupuestos municipales para mantenimiento de calles y servicios públicos.

Tyson Foods, el gigante cárnico de Estados Unidos, justificó la medida citando pérdidas que superan los $1,300 millones de dólares durante los últimos dos años. 

La raíz del problema es biológica y climática: el inventario de ganado en Estados Unidos ha caído a su nivel más bajo en 70 años debido a sequías persistentes, lo que ha disparado el precio de la materia prima y reducido los márgenes de ganancia de las procesadoras.

De la protesta a la propuesta

Ayer frente a las puertas de la planta, un grupo de líderes demócratas se solidarizó con los trabajadores despedidos. La representante Jasmine Crockett, candidata texana al Senado y Mark Nair, aspirante al Distrito Congresional 13, presentaron una visión que rompe con la pasividad tradicional ante las decisiones de las grandes corporaciones.

Crockett propuso una intervención federal activa para «reactivar» la cadena de suministro. «Si tenemos que ir a buscar las reses a otro lado para poner en marcha este motor, debemos ser agresivos», afirmó, enviando un mensaje directo a la administración federal sobre la necesidad de flexibilidad comercial.

Según Nair, la falta de una red de seguridad económica hace que familias enteras sean «susceptibles al colapso total» debido a guerras arancelarias y fluctuaciones del mercado global.

Un espejo de la crisis nacional

Lo que ocurre en Amarillo no es un caso aislado. El cierre previo de la planta en Lexington, Nebraska, una tercera parte de los 12 mil habitantes trabajaba en Tyson, al grado de que el cierre de la planta ha colapsado a la ciudad.

La crisis de suministro en Nebraska y Texas tiene raíces profundas en la frontera. La detección del gusano barrenador en México ha mantenido cerradas las importaciones de ganado en pie, y al no haber suficientes reses locales ni mexicanas para procesar, Tyson optó por el recorte masivo.

En paralelo, para combatir una inflación que amenaza con llevar la carne molida a los $10 por libra en 2026, la administración federal ha incentivado la importación de carne de Argentina y Brasil. Estos países proyectan aumentar sus ventas a Estados Unidos en un 25% y 30% respectivamente para este año. Los candidatos demócratas advierten que esta estrategia prioriza la importación barata sobre la estabilidad del empleo en Texas.

Para Amarillo, el debate ya no es solo sobre empleos, sino sobre si la mesa de los tejanos se abastecerá con producción local o con carne importada mientras sus propias plantas permanecen en silencio.

Con la planta operando a mitad de su capacidad y la sombra de la carne argentina ganando terreno en los supermercados, la crisis en Amarillo se convierte en un símbolo electoral. La pregunta para 2026 es clara: ¿se protegerá el empleo local o se seguirá apostando por la importación para maquillar los índices de inflación?.

El Gusano Barrenador en México y el cierre de la frontera para que entre ganado a USA, y la sequía que ha destruido los hatos ganaderos aquí, han colapsado a la industria cárnica

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