
La gobernadora Spanberger muestra sus habilidades de inclusión dialogando con niñas de primaria
La demócrata Abigail Spanberger redefine la resistencia estatal frente a la agresiva política antiinmigrante de Trump
Redacción AM de Amarillo
RICHMOND, VA.- La gobernadora de Virginia, Abigail Spanberger, ha firmado una orden ejecutiva histórica en sus primeras 24 horas de mandato, que deroga la Orden 47 del exgobernador republicano Glenn Youngkin, eliminando la obligación de que la Policía Estatal de Virginia (VSP) y el Departamento de Correcciones (VDOC) colaboren con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
La orden de Spanberger ha sido interpretada como una declaración de principios sobre el uso de los recursos públicos, al retirar al estado del programa federal 287(g), argumentando que la policía debe centrarse en la seguridad pública local y no en actuar como agentes de deportación civiles.
«Nuestros vecinos inmigrantes que cumplen con la ley deben saber que cuando hablamos de seguridad para todos, también nos referimos a ellos», declaró Spanberger durante su discurso inaugural de inclusión, que fue clave para su triunfo electoral.
Regocijo hispano, condena republicana
Colectivos pro-inmigrantes y la ACLU de Virginia han celebrado el anuncio como una victoria del voto latino, que fue fundamental para que Spanberger ganara por un margen histórico. Para estas comunidades, la rescisión de la Orden 47 significa el fin de una era de miedo donde una infracción de tránsito podía terminar en la separación familiar.
La respuesta de los líderes republicanos no se hizo esperar. El líder de la minoría en la Cámara de Delegados, Terry Kilgore, calificó la medida de «temeraria». Según el bloque republicano, esta orden «permite que inmigrantes criminales permanezcan en nuestras comunidades al protegerlos de la cooperación federal».
Los legisladores del GOP han advertido que Virginia podría convertirse en un «estado santuario», lo que, según su visión, atraerá mayor criminalidad y saturará los servicios públicos, una narrativa que ya resuena en los pasillos del Congreso en Washington.
El choque con la administración federal
A nivel nacional, la orden ejecutiva sitúa a Virginia en curso de colisión directa con la administración del presidente Donald Trump, quien cumple su segundo año de mandato impulsando una agenda de deportaciones masivas y el uso de fuerzas locales para tareas federales.
Históricamente, el presidente ha amenazado con retirar fondos federales a las jurisdicciones que no cooperen con ICE. Analistas sugieren que Virginia podría enfrentar recortes en subsidios de seguridad y justicia como represalia.
La victoria de Spanberger y su rapidez de acción están siendo observadas por otros gobernadores demócratas que buscan un modelo de resistencia institucional. Virginia ha pasado de ser un aliado clave de ICE bajo Youngkin a ser el principal obstáculo para las operaciones federales en la región del Atlántico Medio.

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